El Autogiro Cap-1

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El Autogiro Cap-1

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Empezamos una serie de artículos dedicados al autogiro.

A primera vista, la construcción de un autogiro parece muy simple para quién es muy habilidoso en trabajos manuales. Muchas veces con exagerado entusiasmo, el constructor en potencia, se lanza a la realización, de dicha empresa.

Es verdad que muy a menudo se oye decir que, un autogiro, se compone de solo tres tubos, tres ruedas, un motor y un rotor y, muchos, hacen la apuesta, de construirlo en solo tres fines de semana.

Sin querer aguar excesivas ilusiones, es preciso ser sincero, y decir que la construcción de un monoplaza requiere un mínimo de 400 horas de trabajo. Sin embargo, el coste total es muy difícil presupuestarlo ya que las soluciones, para la adquisición, de los materiales necesarios, varían de una persona, a otra, según los conocimientos personales de cada cual y el aprovisionamiento local. Asimismo la motorización es objeto de una elección personal cuyo único criterio obligatorio, es el respeto a la potencia necesaria impuesta.

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Si, aparentemente, todos los autogiros, se parecen, un examen meticuloso, de los elementos por separado, pone en evidencia un número importante de diversas combinaciones, cuyo resultado demuestra que, dos autogiros, en principio idénticos, son en realidad totalmente diferentes.

Como para un ULM pendular, el elemento principal, del autogiro, es el carro, cuya concepción general responde al siguiente esquema tipo:

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El conjunto se desplaza sobre suelo firme gracias a un tren de aterrizaje de tres ruedas o sobre el agua, adaptando flotadores. Delante del mástil vertical, se fija el asiento del piloto, por debajo del cual, pasa el mango, que sirve para controlar el rotor, en vuelo. La particularidad de este mando radica en el hecho, de que lo constituye un tubo acodado a 80 º y cuyo punto de articulación se sitúa bajo el asiento del piloto. Lo que hace que su desplazamiento longitudinal siga un plano oblicuo y no horizontal como el mango de un avión, articulado sobre el piso del aparato, a la base del asiento.

En la extremidad delantera del autogiro se encuentran, los pedales del mando de dirección, la rueda directriz y el cuadro de mandos en el cual están agrupados, todos los instrumentos de control, necesarios para el vuelo. El mando de aceleración está, siempre situado a la izquierda del asiento, lo que obliga, al piloto, a pilotar, con la mano derecha. Esta izquierdización, se hace pronto familiar a los zurdos, después de un mínimo tiempo de entrenamiento y permite sobre todo a cualquier piloto experimentado efectuar vuelos de prueba y de control sobre cualquier aparato nuevo sin ningún reparo.

El motor, está colocado, justo detrás del mástil, a la espalda del piloto, y pone en movimiento de rotación, una hélice propulsora. El depósito de carburante se encuentra debajo del motor o sobre uno de los lados del aparato o a cada lado del piloto si se trata de dos depósitos. En todo caso la carga móvil que representa el carburante debe de situarse lo más cerca posible de la verticalidad del centro de gravedad del autogiro con el objeto de reducir al máximo, las variaciones de centrado en vuelo.

La deriva vertical provista de un timón de dirección está situada en el flujo inmediato de corriente, producido, por la hélice. Un estabilizador, horizontal debajo de la deriva asegura la estabilidad contra el cabeceo del aparato. Y, por último, en la cúspide del mástil, se encuentra el rotor bipala, sin el cual el autogiro, no lograría despegar del suelo.

Esta enumeración sumarísima de elementos constitutivos de un autogiro actual toma únicamente en cuenta, el mínimo obligatorio, para la construcción de un aparato fiable, sin más.

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Cada cual puede, a partir de esa base, añadir las modificaciones que le gusten como por ejemplo dotar su aparato de un carenado o aumentar el número de derivas. No obstante no hay que olvidar que las actuales referencias que anteceden emanan de la perseverancia y de la experiencia de consumados pilotos que han pasado muchos años trabajando, partiendo de la fórmula BENSEN.

Estudios, ensayos, puestas a punto, a veces fracasos y al final el éxito han configurado su quehacer diario, hallando la recompensa cuando ven surcar los aires a los actuales autogiros. Por ello, queremos recordarle que, su inspiración del momento al construir su aparato puede hacerle perder tiempo y dinero. Indudablemente, la fórmula actual, puede ser mejorada, pero empiece en primer lugar a dominarla.

 

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